- 9:00 am - Wed, Jul 20, 2011
Ejercicio

Como dicen: “Somos lo que comemos”, y últimamente he ganado unos kilitos. No muchos, pero sí los suficientes como para encender los focos rojos y ponerme a hacer ejercicio. A mí me gusta correr, pero como en las cercanías de donde vivo no hay muchas áreas verdes, he decidido comenzar con la escaladora hasta que adquiera un poco más de condición y poder salir a remontar las pendientes que hay en esta zona.
El problema es que me aburre. Me aburre mortalmente, y ni siquiera la música me ayuda. Pasar 20 o 30 minutos en ese aparato de tortura sin nada qué hacer sino ver el lento avance del reloj me desespera, así que me he puesto a leer. Hoy, antes de que me diera cuenta, ya había leído varios artículos del Newsweek y al mirar el reloj vi que llevaba media hora pedaleando sin parar.
…una buena solución… al menos para mí.
- 2:39 am - Mon, Jul 18, 2011
Insuficiente memoria

Hoy he tenido un sueño extraño, que le conté a la Burbrujita nada más despertar: El mundo y los seres humanos eramos diferentes, y nuestras memorias eran como la de un disco duro: Con capacidad limitada. Llegado determinado momento, el disco se llenaba y éramos incapaces de seguir acumulando recuerdos.
Angustioso, realmente angustioso.
La única forma de seguir recordando era borrar aquellos pasajes de nuestra vida que tuviesen menos importancia, pero llegaba siempre el momento en que debíamos borrar recuerdos valiosos si queríamos seguir agregando información.
Así pues, en mi sueño me veía entre la espada y la pared, eligiendo cuidadosamente los recuerdos que valían la pena y aquellos de los que podía prescindir. Era terrible y aquella lucha duró toda la noche, obligándome a hacer recuento tras recuento, a llorar las memorias de mi infancia, a olvidar rostros de amigos, compañeros, viajes y lecturas.
Creo recordar (o lo estoy inventando ahora) que al final alguien descubría la forma de aumentar la memoria, pero era ya demasiado tarde pues los recuerdos borrados eran irrecuperables.
- 9:51 pm - Thu, Jul 14, 2011
Bases de datos

Hoy me la he pasado peleando con la base de datos de uno de mis blogs, que se ha puesto sus moños y no quiere actualizarse. Horas y más horas dándole vueltas al asunto hasta que me di cuenta del error, que era mío (siempre el error es mío). Afortunadamente solo era cuestión de un ajuste en la versión de PHP que no era nada del otro mundo aunque sí tardado pues el método para modificar la versión de PHP en el servidor no es ni siquiera intuitiva, además de que las cosas estaban lentas pues la conexión a internet, con estas lluvias, truenos, relámpagos y otros meteoros, estaba con altibajos.
Es algo que me sucede de vez en cuando, que hay que tolerar y bueno, ¿quién me manda andar metido en estas cosas? Pero de todo se aprende y, por lo menos, ya sé cómo cambiar estos ajustes y la próxima vez será algo de lo más simple (ojalá no sea así, pero al menos estoy preparado).
Y lo peor de todo es que nadie le enseña a uno estas cosas, y cada empresa proveedora de servicios de hosting tiene sus peculiaridades, así que hay que aprender los trucos una y otra vez, sin desesperarse y sin rendirse a la impotencia que le agarra a uno del cuello cuando todo parece que se ha ido al caño. Je, je.
En fin, por lo menos las cosas salieron bien.
- 5:20 pm - Tue, Jul 12, 2011
Polilexia

Tal vez este neologismo no sea del todo preciso, pero creo que padezco polilexia.
Por “polilexia” me refiero a la lectura de diversos libros en forma no simultánea sino paralela: Dedicar un rato a la lectura de cada uno, y ser incapaz de leer sólo un libro cuando se ha terminado el anterior.
La actividad no tiene nada de extraño: En la escuela debemos ser poliléxicos pues leemos un libro de matemáticas, luego el de Química y al final del día (si somos estudiosos) nos habremos acercado a varios.
Sin embargo, leer varios libros de ficción al mismo tiempo por gusto, por necesidad o por compulsión ha sido mi costumbre casi desde que comencé a leer por placer.
Lo bueno, es que son pocos los libros que abandono. Lo malo, es que tardo más en terminarlos, con la consiguiente pérdida en la tensión narrativa que me hace juzgar mal algunos títulos. Por lo general leo dos o tres, pero en ocasiones el número se ha elevado a cuatro o cinco… o más. Creo que tres debería ser el número máximo para mantener un ritmo adecuado.
¿Por qué lo hago? Bueno, cuando compro un libro nuevo, me come la tentación de “echarle un ojo”, y leo algunas páginas, luego otras más… y de pronto ya se ha agregado a la lista de libros que estoy leyendo.
Hay días que puedo darme el lujo de dedicarle tres o cuatro horas a la lectura, pero en muchas ocasiones me queda solo media hora… es entonces cuando estoy en aprietos pues debo elegir qué libro leeré ese día, y me invade la sensación de estarle siendo ingrato a los demás.
Tal vez debería (me lo he dicho miles de veces) hacerme el propósito de no comenzar ningún libro hasta que haya terminado el previo… sería un buen hábito y, probablemente, si me esfuerzo, podría curarme de esta “polilexia” que a veces se convierte en una pesada carga que llevo tanto tiempo padeciendo y que los lectores de libros electrónicos favorecen, pues bastan unos cuantos clicks para pasar de un libro a otro.
- 4:20 am - Mon, Jul 11, 2011
Lunes otra vez

Los lunes son complicados. No los lunes precisamente, sino las horas que lo anteceden y las que lo inauguran. Son demasiadas las cosas que deben estar listas. El correo electrónico se ha ido acumulando el fin de semana, la lista de fuentes no leídas se hace gigantesca y los comentarios tienen que ser leídos, sopesados, evaluados, respondidos. Además, como el fin de semana me permito ciertas libertades respecto al trabajo, hay tareas que no hago y que dejo para después pero, como sucede en los cuentos, da la hora y todo se vuelve un torbellino, y diez cosas requieren mi atención al mismo tiempo. Escribo una cosa aquí, otra allá, respondo un mensaje urgente, se vuelven complicados los horarios, duermo menos y con esto comienza mi peregrinar por las negras aguas del insomnio que solamente se calman cuando se acerca el siguiente fin de semana. Un ciclo que debo romper de alguna manera pero que requiere tesón y mucha fuerza de voluntad.
Dicen que el que requiere tiempo para una tarea fundamental lo encuentra pero nadie dice dónde. Ojalá hubiese una gran banderola como la de los Google Maps que me orientara en la búsqueda, porque lo que me sucede es que la única forma de hallar ese tiempo es robándoselo al más débil de mis recursos: El sueño.